La mujer inmigrante y sus hijos

Hoy les hablo del punto mas débil de una mujer inmigrante, los hijos.   Aquellos seres que llevamos incrustados en el alma desde el momento que sabemos de su existencia y que aunque pasen los años  y  los pasos, sean de ellos o nuestros, nos lleven por distintos caminos, siempre estan presentes y siempre estan nuestros brazos preparados para darles abrigo.En la actualidad muchas viajan con sus hijos,  se empapan de las leyes y una vez cumplido el tiempo que se exige los reagrupan. Pero en los primeros flujos migratorios, las mujeres viajaron sólas, dejando a sus hijos a cargo de familiares en el mejor de los casos.  Estos pequeños han tenido que crecer con el sonido de la voz de su madre al teléfono o con su imagen en la pantalla o leída en un chat,  pero con ella siempre presente.  Cada vez que se comunican, los hijos seguramente ignoran el dolor, la ansiedad y las lágrimas contenidas que hay detras de cada charla.  Muchos en su egoismo juvenil, solo se encargan de presentar peticiones, quejas y reclamos y muchas madres acceden a todas ellas buscando compensar la ausencia, contribuyendo a crear una imagen distorsionada de la realidad que viven lejos de casa para proporcionar bienestar a los suyos.

No todos los hijos de inmigrantes viven esto, pero muchos de estos chicos estan formando una nueva clase social, la de los hijos de mujer inmigrante. Aquellos a quienes su madre no acompaña en los eventos sociales, pero que les costean fiestas de 15 años o de graduación, que lucen ropas y tecnología de última generación según se use en el país donde su madre resida pero que pierden en cierta forma el rumbo, queriendo vivir en aquella tierra con la fantasía  de solvencia y abundancia que les transmiten, sin saber en muchos casos que este dinero lo ganan  siendo limpiadoras, camareras, cuidadoras o incluso prostitutas,  con jornadas extenuantes y condiciones lamentables y a quienes se les trasmite esta falsa imagen de abundancia, desdeñan la vida en su tierra donde no creen que tengan futuro.

Es un reto para nosotras las madres inmigrantes, el lograr estar el menor tiempo posible separadas de nuestros hijos,  mostrarles la situación real que vivimos para que sepan valorar los privilegios que tienen y el esfuerzo que hacemos para procurarles bienestar. Que luchen por preparse, sea para forjarse su propio futuro o  para el momento en que puedan estar a nuestro lado.  Debemos integrarnos, aprender de la sociedad en la que vivimos y  sus costumbres.  Conocer el espacio geográfico en el que estamos viviendo, buscando una integración que nos permita apoyar el proceso de adaptación de nuestros hijo,  cuando llegue ese feliz día de traerles y que no se convierta en una pesadilla.  Muchos chicos no se adaptan, al ser arrancados de su entorno habitual sin una preparación para que tengan una mente abierta a los cambios, siendo introducidos en un medio extraño  al que ni sus padres están adaptados.

Ellos deben estudiar, compartir con chicos de este país,  informados de que encontrarán diferencias en el dialecto y el uso de ciertas palabras,  en la forma de relacionarse y vestirse, procurando que vean todo esto como una experiencia enrriquecedora para su personalidad.  Si logran llegar aquí, que aprovechen las oportunidades que tiene un país como este para formarse y los apoyos que ofrece el estado para la juventud.  Es nuestro deber  prepararnos para apoyarles a que ellos se integren tambièn,  no podemos hacer eso socializando exclusivamente con nuestros coterráneos, de esta forma solo logramos vivir sumidas en la nostalgia y añorando regresar, sentimiento que se les transmite a los chicos y los lleva a querer regresar, por el instinto natural de buscar refugio en lo conocido y desdeñar lo nuevo sin darse la oportunidad de conocerlo.

Nuestros hijos pueden tener lo mejor de los dos mundos, en nuestro saber está el lograr que ellos lo vean y lo disfruten.

Mujer, no importa la condición, orgullosamente Mujer.

Nací mujer y ese hecho marcó mi camino, la educación que recibí, el rol que la sociedad me asignó, pero también y quizá mas importante que todo lo demás, nacer mujer, me dotó de un espíritu enriquecido por la intuición, fortalecido por las adversidades superadas por las mujeres que me precedieron y ese don maravilloso de reinventarse cada día.

 

 

Hoy escribo sobre este tema, porque me gustaría que las mujeres que lean este artículo, reflexionen sobre todo lo que implica nuestra condición de mujeres, de la fuerza, que la lucha constante por la igualdad ha infundido a nuestro espíritu, de esa habilidad para manejar varias tareas al tiempo, no sólo de tipo manual, sino de carácter simultáneo a la secuencia mental que seguimos de las actividades que haremos al terminar…… ¿Se imaginan el precio que tendría una máquina que hiciera todo esto?…….. Pues si, MUCHO como lo valemos nosotras, un descubrimiento que debemos capitalizar para fortalecer nuestra autoestima.

 

 

Con todas las habilidades que tenemos, unas heredadas otras desarrolladas, carecemos de una herramienta valiosa, el sabernos vender. Si, no sabemos promocionarnos, ni tejer redes solidarias para apoyar y recibir apoyo a nuestras iniciativas, algo que los chicos hacen muy bien y que nosotras debemos imitar. Ser menos críticas con nosotras y con las demás, ser mas solidarias y participar de las iniciativas, charlas, foros, blogs y web donde aprendamos a desarrollar esa herramienta, donde seamos motivadas, donde conozcamos referentes de mujeres que han logrado destacarse y asumir que también podemos lograrlo nosotras.

 

 

Cada cual puede obtener triunfos y conquistas en su vida diaria, en su casa, en su relación de pareja, en su trabajo, en sus sueños, pero debes salir a buscarlos, trabajar para eso y convencerse de que tiene derecho, oportunidad y recursos emocionales para lograrlo.

Mi mensaje de hoy

Hola amigos, la vida continúa y en su paso, lento en ocasiones, apurado en otras, nos deja momentos, emociones y vivencias que van forjando nuestro saber. Esta vida mía, este camino me ha traído a Gran Canaria, una de las 7 islas del Archipiélago Canario, territorio de España, frente a las costas de África. Unas tierras preciosas que me han enamorado como en un momento me enamoró ese hermoso canario que me robó el corazón y por quien dejé mi tierra para cruzar el atlántico y formar junto a él, con mi hija, un hogar.

 

Vivo donde llaman a la puerta y te abren el corazón, donde tengo un amor… vivos lejos de mi caribe ardiente, de su música caliente, de su salsa y su sabor. Vivo donde se que me quieren, en medio del mar, donde sus gentes visten con orgullo sus trajes para bailar en las romerías al son de su tambor. Donde las Isas, Folías, Malagueñas y Polcas, te inundan el corazón y sus gentes te llenan el alma de calor y asi, esta vida mía, me ha permitido decir, que tengo un hogar en ambos lados del atlántico, en las dos orillas y por eso tengo partido en dos mi corazón.

 

Emigra es un proceso lleno de retos y uno de los mas grandes, es integrarte en el país que te recibe, lo que no implica que pierdas tu identidad, pero si de un esfuerzo por conocer el lenguaje, costumbres, gastronomía, parajes e interactuar con sus gentes. No importa si vas de paso, si sólo has venido por un tiempo, lo importante es, que por el tiempo que permanezcas, trates esta tierra que te recibe, con respeto, porque donde bien has vivido, serás siempre bienvenido.

 

Sobre las mujeres

Temprano por la mañana

Temprano por la mañana,desde que abre los ojos empieza a luchar.
Y prepara con cariño el desayuno a los niños, después al colegio y pa’ trabajar.

Medio planteá está la comida, que anoche en la cocina hizo después de cenar.
Y en el trabajo ya no para de pensar ni un solo momento:
“el chico cómo estará, que se ha pasao la noche tosiendo.”

Y cuando acaba con su jornada, del trabajo a su casa y en su casa ya no para.
Trabajadora que con sus esfuerzos, mete en su casa otro sueldo y que su lucha es constante:
la familia, su trabajo, to pa’lante,madre currante y una mujer.

Que quiere darle a sus hijos lo que ella nunca ha tenío.
Su casa limpia, bien recogía.
Y ya cansada de todo el día, cae en la cama rendía y pensando en la comida, el trabajo y los niños se queda dormía

La Cuadrilla,  chirigota del  Carnaval de Cadiz

En Facebook

Las redes sociales nos ayudan a difundir nuestros proyectos e inciativas y haciendo uso de estas ventajas  creo una página de promoción para Visado Para Amar, la web por medio de la cual suministro información y asesoría a las parejas de extranjera(o) y español(a), para lograr alcanzar el sueños de llevar una vida juntos en España.   Es increible que llegar a la convivencia, para una pareja convencional, sea  cosa de decidir  el cuando y el donde, pero para una pareja mixta, sea un sueño que implica dolorosa distancia, lágrimas y paciente espera.

Visado Para Amar on Facebook

Bendición Irlandesa…

De regreso a mi vida.

Hace casi un mes que regresé. Hasta hoy he tenido voluntad para sentarme a escribir y digo voluntad, porque los temas rondaban por mi cabeza, pero la fuerza de sentarme y agrupar las ideas no llegaba.

 

Saben, es muy duro regresar. Yo estaba convencida de que en cada viaje, la certeza de haber elegido vivir en otra orilla, me daría una actitud desprendida al momento de despedirme de los míos y regresar a mi rutina.  Hoy les confieso que No, esa tesis se ha venido al piso de manera estrepitosa. En este viaje he concluido que en cada viaje, se hace mas duro el regreso.

 

Cuando llegas a tu tierra, encuentras que te has perdido de muchas cosas en la vida de los tuyos, encuentras a pequeños nuevos miembros de tu familia, que al verlos, no puedes evitar el llanto por la emoción de verles, luego de haber seguido su nacimiento y progresos por el chat, mail y el teléfono, pero ellos lo ignoran, en adelante te llamarán, “La Tia de España”, esa que probablemente verán cada año y generará una oleada de alegría en casa, pero de la que nada saben.

 

Encuentras que te confiesan enfermedades, accidentes o momentos caóticos, de los que no quisieron hablarte para no preocuparte, pero que sin saber, van poniendo mas distancia entre ellos y tu, como si no fuera suficiente la distancia física que los separa. Cada vez, sientes que el tiempo es mas corto, que te faltan días para conversar, para reir, para visitar a parientes y amigos, o para simplemente, ver pasar los días, escuchándoles reir, discutir, contar historias, ver las telenovelas, etc. Como no extrañar los ruidosos desayunos, con Chocolate, pandebono, huevos, mantequilla y las voces de mi madre llamándonos a sentarnos a la mesa. Que decir de los almuerzos y las cenas, donde por poquitos, nos sentábamos 8 y cuando mas 17, todo un caos…

 

Este viaje no fué de grandes paseos, mas bien, fué un viaje de disfrutar de esa vida diaria entre ellos, que ya no tengo. Pero claro, no faltó el paseo de río, con pollo, arroz, gaseosa, donde todo sabe rico, las salidas a caminar, las salidas en coche, R4 siempre con sobrecupo,  la falta de intimidad, porque todos entran y salen de tu cuarto jajaja… Las voces mañaneras de mi pequeña Salomé y la lista de encargos, que mi madre hace a mi padre en las mañanas para el desayuno, los encuentros familiares, de amigos, El día de las velitas,  la navidad con mis padres entregando los regalos, el fin de año, algo desangelado pero que dejó anécdotas valiosas y las tardes de poesía y canto.   Doy gracias a Dios por haberme permitido compartir esos 45 dias con ellos, durante los cuales, pudimos estar mi esposo, mi hija  y yo, con ellos, como me gustaría que fuera siempre.

 

Cada hijo emigra a su manera, forma su familia y desarrolla su camino.   Los padres , nuestros padres, saben que en cualquier momento del día les veran aparecer en casa., para contarles sus batallas diarias o ellos pueden ir a verles cuando gusten. No sucede esto con los hijos que emigramos a otro país, ellos, cuando nos dan la bendición y nos abrazan en el aeropuerto con todas sus fuerzas, no saben cuando podrán volver repetir ese momento  y nosotros no  podemos garantizarles cuando se repetirá, ni pueden venir a visitarnos cuando gusten, porque  para cualquiera de las dos alternativas, hay mucho dinero y papeleos de por medio.

 

 

Creo que esa dura realidad es lo que hace, que en cada viaje sea mas duro despedirte y es lo que causa esa nostalgia al estar de regreso a tu vida habitaual.  Pero yo tengo la gran fortuna, de regresar con mi esposo y mi hija, que me llenan de amor, como mis suegros,  para levantarme de esa nostalgia  y empezar otro año mas.

Antes de mi viaje

Hoy escribo desde esta orilla del atlántico,  desde Las Palmas de Gran Canaria donde decidí empezar mi nueva vida.  En estos dos años que llevo aqui he vivido muchos momentos intensos, he conocido cantidad de personas  y me he  redescubierto, porque cuando emigras, descubres partes de  ti y de tu forma de ser que no conocías.   He conocido mujeres valiosas y luchadoras, con las cuales tengo el orgullo de haber fundado “Soy Mujer” de la cual espero que todos oigan hablar algún día y que muchas mujeres puedan  dar fé de su trabajo y sean beneficiadas con su gestión.   He sobrellevado la frustración de no encontrar empleo,  cuando en mi país era  una mujer microempresaria e independiente,  en este proceso  he tenido oportunidad de  dejar actuar mi lado solidario y de servicio a la comunidad,  lo que me llena de orgullo y de  amistades valiosas.

Hoy me preparo para viajar a mi otra orilla, la orilla que me vió crecer, la que me vió ganar y me enseñó a perder, allí en esa orilla está la otra mitad de mi alma,  mis padres, mis hermanas , mis sobrinos y mis recien nacidos sobrinos nietos, a quienes podré abrazar por primera vez.  Mi alma se acelera conforme pasan los días y se acerca la fecha. Estaré alli para navidades,  una fecha que para los latinos es tan especial, que logra poner en pausa todas nuestras dificultades, aparcamos la vida apresurada entre trabajo, deudas, pagos y esfuerzo diario, para disfrutar con la música, los buñuelos, la natilla, el pesebre, el año viejo y el Niño Dios, a quien la crisis lo debe llevar por la calle de la amargura, pero que seguro seguro, se las ingenia para que cada cual reciba su par de medias o su camiseta.

Luego de dos años, parto sabiendo que quiero regresar de nuevo,  que mi vida está aqui, al lado de mi esposo y mi hija, con mis proyectos solidarios y mis sueños,  que en esta orilla esta mi presente , que aqui sigue mi vida.  En la otra, se ha quedado congelado en el tiempo mi pasado, alli me espera, para deleitarme con sus olores y sabores, para fundirme en un abrazo interminable con mis viejos, para escuchar sus risas en medio de nuestras ruidosas reuniones familiares,  para pasar unos días que me sabrán a poco pero que viviré con intensidad porque se cuanto los extraño y cuanta falta me hacen.

Cuando se emigra se debe luchar mucho para lograr el equilibrio entre las dos orillas, para darle  a cada una su valor exacto, de manera honesta y parcial.

Colombiana emigrante e inmigrante, según la orilla desde donde se mire.

Emigrante en Colombia, inmigrante en España, según la orilla desde donde me miren, pero  siempre colombiana, orgullosa de mi país y enamorada de este viejo país de Europa. Emigré de mi tierra hacia Gran Canaria, una de las Islas del Archipiélago Canario, territorio español, frente a las costas de Africa, en pocas palabras…..muy muy muy lejos, pero ¿Donde será que no ha llegado un colombiano?

 

 Para información de quienes nunca han salido de Colombia y en honor a quienes ya lo han conseguido, desde mi punto de vista, emigrar tiene 3 partes:

 

 La obtención del visado

La despedida

La adaptación

 

 Obtener un visado para la gran mayoría de nosotros es un reto, semejante a estos realities, tan de moda en las televisiones del mundo, donde se ven sometidos a su máxima resistencia, los nervios, el ingenio, el bolsillo y el entendimiento. Para conseguirlo hay que sumergirse en el mundo del papeleo, sellos, apostillas, certificaciones, impresos, filas interminables, amargados funcionarios colombianos descolombianizados al servicio de Consulados extranjeros y por si esto fuera poco, el centralismo de nuestro país, por el cuál, la apostilla sólo se expide en Bogotá. Debido a esto, los millones de colombianos que vivimos fuera de la sabana Cundiboyacense, debemos hacer largos viajes por tierra o cortos, pero costosos, viajes por avión, para llegar a la capital. Allí con nuestra carpeta repleta de documentos para legalizar (la mayoría inútiles, pero que están por si acaso…) y enfrentamos a un mundo desconocido y abrumador.

 

 La Superintendencia de Notariado y Registro, el Ministerio de Educación y el Das son escalas obligadas antes de llegar al Ministerio de Relaciones Exteriores. En todos estos organismos encuentras la feria del rebusque, el que ofrece la traducción, la transcripción, la cita, el turno en la fila, el sello y todo lo que se le ocurra por una módica suma, cosas que tu puedes hacer pero que a ciudadanos abrumados por el tráfico de la ciudad, el tiempo que no alcanza y que creen enloquecer entre tantos sellos y fotocopias, les suele parecer una ayuda providencial.

 

 Si sales vivo, cuerdo y con algo de dinero de todo esto, pero sobre todo, con tu visado, te convertirás en uno más del reducido grupo que ha logrado conseguir, como decía Juan Luis Guerra, una visa para un sueño.

 

 La segunda parte es la despedida, con tu alma repleta de sueños, planes y proyectos, con las recomendaciones de familiares y amigos, las advertencias de otros viajeros, los encargos bugueños y las promesas de no olvidar a los que quedan, te enfrentas a la segunda y no más difícil etapa para pasar: de colombiano residente a colombiano inmigrante.

 

 Decir adios te inunda el alma de emociones, en medio de muchas lágrimas, bendiciones y abrazos que nos dan los que dejamos, con la dolorosa incertidumbre de no saber cuando podrán volver a vernos. Preparar la maleta, donde 43 kilos son pocos para empacar las oraciones de la abuela, los consejos de tus padres, el rosario, el escapulario, el sombrero vueltiao, el manjar blanco, el Shampoo Salomé, la ropa interior sugestiva, los vaqueros levanta cola, el café, las artesanías, manillas con la bandera, las camisetas alusivas a nuestro amor patrio y otros tantos tesoros que forman parte del equipaje de un emigrante; en definitiva… toda una vida en 43 kilos.
Todos ellos te acompañarán hasta el día en que puedas regresar. Ese día en que al salir del aeropuerto seas recibido en medio de los gritos y abrazos de los tuyos, banderas de bienvenida e incluso Mariachis….eso de los reencuentros colombianos da para todo y la felicidad de ver, oler y tocar todo aquello que un día dejaste atrás sin saber cuanta falta te haría.

 

 La tercera parte es la adaptación. Cuando llegas a tu país de destino y te sientes abrumado por tantos cambios, la diferencia de cultura, de dialecto o idioma, la arquitectura, la nomenclatura de las calles y sientes que el peso de no saber donde estás y a donde debes dirigirte te llena de angustia.

 

 Muchos tienen la fortuna de contar con un familiar o con el mejor amigo del tío de la cuñada de alguien, que se ofrece a servir de guía en los primeros momentos. Pero aquí, en el exterior, todos estan ocupados, todos tienen que trabajar, no hay tiempo para turismo parlamentario ni social.

 

 Al día siguiente estás por tu cuenta, tratando de que te entiendan, porque aunque hables el mismo idioma, el uso de las palabras varía y en muchos casos te genera alguno que otro inconveniente, que en la mayoría de casos serán anécdotas que contarás a tus nietos.

 

Todo esto me llevó a crear mi sitio web “visadoparaamar.es” que ofrece esa guía que todos necesitamos en esos momentos que nos encontramos tan perdidos. Un sitio para que los colombianos que piensan emigrar a España sepan lo que les espera y como deben proceder. De igual manera que aquellos que viven en España, sepan qué hacer, a donde ir. Porque al llegar aquí, la carrera de sellos, filas, impresos, tasas, registros, errores, confusiones, meteduras de pata y pérdidas de tiempo valiosísimos … sigue.

 

 Así paso mis dias, ayudando a otros para que no pasen la tortura que yo pasé por falta de información y soñando con que esa actividad me genere ingresos. Tantos y tantos compatriotas absolutamente solos en cuerpo y alma, anónimos en medio de una multitud colorista… Tanto desconocimiento en derechos y oportunidades que los alejan de una oportunidad de encontrar una vida mejor, más digna, en medio de este supuesto “paraíso económico”. Vivir tan lejos en trabajos tan duros y sin los tuyos oscurece el horizonte a cualquiera, pero todo es enmendable, todo es mejorable, todo es suavizable. No existen los milagros, pero deben, debemos aprender a aceptar las manos que nos brindan ayuda y concederles el beneficio de la duda.

 

 Sueño que este proyecto despegue y sea una fuente de información útil, responsable y confiable, al tiempo que me permita hacer empresa en esta tierra. Esta tierra que me ha brindado experiencias muy valiosas, donde he comenzado una nueva vida al lado de mi esposo y donde mi hija se prepara para un futuro, con mayores oportunidades.  Aquí soy feliz, pero cuento los días que faltan para volver a ver a mi familia, sin pantallas ni chats. Poder fundirnos en un abrazo rompecostillas, entre los besos de mi madre y las alabanzas al cielo de mi padre por volver a tenerme junto a ellos. Ese momento amigos míos, no hay éxito ni buena vida que lo reemplacen, ese momento es el sueño que acompaña muchas noches el alma de un inmigrante.

 

Historia de amor entre dos orillas.

Para el 2006 yo estaba en Colombia, mi vida transcurría de mi casa a mis dos microempresas, entre mi hija y mis padres. 14 horas de trabajo que mantenían mi mente lo suficientemente ocupada para no escuchar el corazón. Cuando mayo del 2006 alcanzaba su primera quincena, recordé que siendo joven y bella (ahora sólo soy bella…) me inscribí en un periódico de Costa Rica para entablar amistades por correspondencia. Decidí que algo así podría dar algo de alivio a la inmensa soledad, que por esos días, vivía mi alma por un luto que me había sumido en una profunda tristeza.

 

Aprovechando la corriente indomable de la globalización, me inscribí en una página de contactos buscando, al otro lado del mundo, a alguien con quien compartir una amistad, sin riesgo de tener que “sufrir” la inimaginable incomodidad que me supondría que me invitaran a salir. Para mi sorpresa, recibí muchos mensajes invitacionales. Entre ellos uno que me impactó por su procedencia. Desde las Islas Canarias, un chico de mirada enigmática, que se decía ateo y más joven que yo, respetuosamente y en lenguaje cuidadoso, se dirigía a mí para ofrecerme su amistad. Desde joven asocié esas tierras a algo mágico, ¿será el destino? Tal vez sí, tal vez no, pero el hecho es que tras 8 días le contesté. A esa respuesta le siguieron charlas escudada en el teclado. Y a esas charlas siguieron llamadas telefónicas, escudada tras el aparato de rigor. Horas que parecían horas, y más tarde minutos y luego ya parecían instantes… Mensajes, declaraciones de amor y un anuncio de que cruzaría el océano para venir a verme… ¿Se imaginan? Yo que buscaba contactar con gente de muy lejos, para no tener citas, sólo amistades, terminé enamorándome de alguien a más de 8000 kilómetros de distancia y que ahora me anunciaba su viaje.

 

Mi familia llena de temores y dudas, su familia y amigos paralizados de miedo. En esos tiempos viajar a Colombia era como irse a la guerra. De un lado y otro nos vaticinaban fracasos e intereses mezquinos de la más variada índole. Sin embargo, enamorarse en la madurez tiene la gran ventaja, de que te brinda la libertad de vivir sin temor a equivocarte y con la certeza vivida de que si fracasas, serás capaz de levantarte.

 

Llegó el día y mi enamorado virtual se materializó en el aeropuerto de Cali un 8 de noviembre finalizando la tarde…

 

Para nuestra buena fortuna, el vernos sólo confirmó lo que habíamos sentido en esos meses de charlas. Pasamos 2 horas en el aeropuerto antes de llevarlo a conocer a mi familia, dos horas en las cuales nuestras mentes se acostumbraban a vernos en 3 dimensiones, a reconocer el sonido de nuestras voces, a vernos la mirada… Si alguien ha vivido esta experiencia me entenderá, de lo contrario soy consciente de que para el común de los mortales es cosa de locos.

Pero para aquellos escépticos que no creyeron, su paso por Colombia de un mes, nos llenó de fuerzas para seguir adelante.

 

En ese tiempo conoció, paseó, compartió con mi familia. Fue de compras al agáchese, probó nuestra comida, enloqueció con la lechona, los chicharrones, los chorizos y sufrió con el pan, la arepa, la aguapanela. Pensó encontrar jungla de monos chillones, lianas y mosquitos abrumadores chupasangre airlines y se topó con la jungla de viejos camiones chillones, carriles inventados de nuestro loco tráfico y esos mosquitos abrumadores… Aprendió que era despertarse con el aroma de una taza de café recién hecho o como se sale de paseo en Renault 4 (6 personas), disfrutó con nuestros paisajes y la curiosidad que su presencia despertaba en ciertos lugares, sufrió una requisa por parte del ejército, conoció el sonido de una bomba y de disparos, supo que eran almuerzos ruidosos de domingo, con sancocho y eso que sólo estábamos los 17 de la casa. Momentos, aromas y lugares que le enamoraron el corazón.

 

Esta primer estancia terminó con una semana en Cartagena, donde luego de un paseo con Cochero Chambacunero, me propuso matrimonio, a la orilla del mar…

 

¿Ven porqué llegué aquí?

Mi hija me apoyó y así decidí aceptar esa propuesta y esta vez yo, con mi hija, mis sueños y muchas lágrimas por la despedida, crucé el océano al encuentro de ese hombre maravilloso, que logró aparcar la tristeza de mi alma y llenarme de vida y esperanzas para así empezar una vida juntos.

Al llegar aquí, me encontré un grupo de amigos, mis suegros, mi cuñada y familiares que me acogieron con cariño, sabiendo de lo que me costaba dejar mi tierra y comprometidos a que esa nostalgia fuera por extrañar los míos y no por falta de cariño.

Esta tierra me ha llenado de aromas nuevos, de sabores exóticos, de gentes cálidas y sencillas, de gofio (Alimento Canario tradicional) de papas arrugás, de mojo, de vino, de frutos de mar que ni imaginaba, de mercadillos, de Romerías, con las notas de las isas, folías, malagueñas y polcas, con los Canarios vestidos de típico, orgullosos de su historia, con el orden de la ciudad, con las anécdotas inevitables por las variantes del castellano.

 

Mi vida en estas tierras me ha brindado a mis 43 años, la energía y el espíritu de lucha de 20 años atrás. No es fácil empezar a estas alturas en tierra extraña, pero me siento orgullosa de no haber dejado que los temores me tuvieran lejos de mis sueños.

 

Como dice una canción canaria, mi casa está en medio del mar con 7 puertas. Amo esta tierra, amo a la mía, extraño abrazar a mis viejos, mis hermanas, mis sobrinos. Pero todo lo que viví con ellos, está dentro de mí, me acompaña y hace de mí lo que soy, ante los demás. Soy la imagen de mi familia, de nuestro espíritu y esencia. En esta tierra está el amor de mi vida, otros padres que cuidan de mí. Definitivamente mi alma está entre dos orillas del atlántico…